miércoles, 27 de abril de 2011
Viejas glorias
"Des Esseintes decía [...]"
Triste. Tan triste.
"Porque yo antes... ¿Y el mechero?
[...]
¿sigues ahí,love?"
Lánguido sobre la cama miras sin ver, hablas sin saber.
"Ah, ¿ese no es el que se folló a Kate Moss, el de los sombreros?"
Patético. Todo tan ajeno y patético.
Tú te piras, yo te disculpo con cara mona.
Los violines tocan el himno de la decadencia,
y tú haces una muesca más al escuchar "genio perdido". Terribles manos las mías... que te buscan, que te arañan y reclaman, que te hacen perder caché.
Sobrevuelas sobre nuestras cabezas con una especie de clarividencia especial. Nos devoras y absorbes, comprendes cuáles son los engranajes. Y así vas haciendo tu música, jugándome a ratitos(cada vez más pequeñitos, más chiquitos), como con el juego que te regalé.
¿Qué hay en tu droga?
¿Qué hay en tu sesos?
¿Qué, qué se me escapa?
Des Esseintes 1 - Pan con pan 0
sábado, 9 de abril de 2011
polvo o barro
Números, alegre cancioncilla que uno aprende cuando aún se come los mocos.
Sumar, restar, multiplicar y dividir.
Pequeñas operaciones, pequeñas pinceladas dentro de un mundo abstracto, cuya magnitud aún no alcanzamos a entender.
Girasol, Logroño, perro y Sol.
Conceptos básicos, definiciones preestablecidas que modelan nuestra forma de ver la vida.
Los tres cerditos, el niño Jesús y el "veo veo".
Juegos, cuentos con moraleja y un montón de juegos de mano que repetimos en el altar. Un modelo de conducta social, un pase VIP hacia lo divino e infinito.
Una clave de sol, unos acordes torpes y mucho dolor de dedos.
La puerta hacia lo bello y etéreo, la puerta donde se entrelazan cuerda y alma... donde la saliva cae cuando gritas "¡no es justo!", donde consigues arrancar un beso a Mari Paz, al compás de los Pecos.
La película que nunca llegaste a ver, la poesía que nunca llegaste a sentir, el filósofo que nunca llegaste a detestar.
Mil cosas por hacer y mil cosas que olvidar.
Pero ahora brindas al sol entre grandes risotadas, te sientes satisfecho de tu nómina. Ahora te escudas tras tu pseudointelectualismo y sueñas con soñar.
¿En qué momento se seca el barro?
¿En qué momento el "yo" se hace "YO"?
¿En qué momento la risa se vuelve regalo?
¿En qué momento el amor ya no es sólo amor?
¿En qué momento te empezaste a sentir cansado?
¿En qué momento pasaste a ser tan sólo un burgués?
miércoles, 9 de febrero de 2011
-Hola, Sara.
-Hola.
-¿Por qué no cogías el teléfono?
Ella mira al hombre malo y responde.
-He estado liada.
-¿Dos semanas?
[...]
El tío se impacienta, aprieta la punta del cuchillo en su garganta.
-...¿Qué quieres, Ángel?
-¿Eso es todo lo que me vas a decir?
-¿Qué quieres que te diga?
-No sé, tal vez qué te pasa- suspiró- Ya no quieres estar conmigo, ¿no?
-No he dicho eso.
-No, no has dicho nada.
-Ya.
-Pues tú dirás.
El tipo levanta la muñeca para mostrarle el reloj.
-Yo... no lo sé, Ángel. Ahora tengo muchas cosas en la cabeza, ¿sabes?
-¿Qué cosas?
-Cosa mías.
-Cosas tuyas... ¿qué coño es eso, Sara?- grita él.
-Pues eso, tío: ¡cosas mías!
-Estás con otro, ¿no? -el chico se cabrea por momentos- por eso no quieres saber nada de mí, ¿no?
-Que no, joder. -Sara se empieza a cansar- Que no es eso...
-¿Pues sabes qué te digo, tía lista? -hace una pausa, para continuar con aire triunfal- Que PASO DE TI, ¿te enteras?
-¿Qué?
-Lo que oyes, que te dejo. Se acabó.
Una lágrima rueda por su mejilla, ella tan sólo atina a decir "adiós".
Ángel enciende su cigarro. Por fin le había dicho cuatro cosas claras a la guarra esa. Fantasea pensando en cómo se arrastrará pidiéndole perdón, incluso empieza a planear cómo follarse a su amiga.
-No me gusta que hables con gente -dice el hombre malo, clavando levemente la hoja en la carne- sabes que ahora sólo hablo yo.
Ella solloza impotente: su pierna, el cabrón ya se había comido su pierna.
-¿Te gusta José Luis Perales?
viernes, 28 de enero de 2011
Perdón.
Daniel a la derecha, junto a Pepe y Juan.
Cremalleras abajo, pitos fuera.
-Tío, ¿has visto a la rubia?
-¿La de las tetas gordas?- Daniel meaba con chorro potente, decidido.
-Sí, esa.
-¿La de la barra?
Ambos giran la cabeza para mirar a Juan.
-No coño, putamierda de vieja.- Daniel se sorbe los mocos.
-Ah... -Juan ya había terminado, procede a cerrar su pantalón- No me pareció tan vieja, ¿eh?
Risotadas a su costa.
-Pa' ti nunca están viejas ni caras- contestó Pepe con tono paternal.
-Seguro que la chupa mejor que la otra.
-Seguro: no tiene dientes...
Más risas. Juan ataca:
-Lo que tenéis que hacer es dejar joderlo todo.
-¿De qué hablas, chaval?
Juan se golpea el bolsillo, señalando algún objeto.
-¡Ya sabes de qué hablo!- levanta la voz- Puto par de mamones, encima os partís el culo con la tía esa.
-Venga Juan, déjalo ya- dijo Daniel mosqueado- Sólo estamos de broma.
Ambos contertulios se arrepentían de haberlo metido en la misión, había resultado ser inestable. Mientras Juan discute, uno de ellos, Pepe, se pasea por el aseo buscando piernas tras las puertas del wc.
-Eso es -no había nadie- Es broma, ya has escuchado a Dani.
-Ya...- refunfuñó Juan- No sé qué me pasa. ¿No os parece raro todo esto ahora?
Ambos callaron.
-Nos vamos pa' casa, has bebido mucho.
-Venga macho, no seáis así... algo debéis pensar.
-No sé de qué hablas- Daniel limpiaba las gafas apoyado en la pared- Ni tú tampoco.
-¿Eso es todo?- se negaba a creer de fuesen así de fríos.
-Sí, Juanito, eso es todo: ya sabías dónde te metías.
-No me jodas. Nadie sabía qué podía pasar, esto ha sido algo...muy fuerte.
-Es cierto, pero ya sabes lo que hay.
-Lo sé- respondió secamente.
-Pues eso- buscó un pitillo- uno más y nos vamos a casa.
-Vale- suspiró metiéndose las manos en los bolsillos- pero no sé cómo podéis.
Pepe rió como si le hubiesen contando un chiste.
-Yo sí, Juanito- se tocó la sien- puedo porque tengo dos dedos de frente. Y porque a ti te faltan cojones.
-Cómemela.
-Venga,venga -puso calma Daniel- termínate el puto cigarro y nos vamos.
-Sabes que tengo razón Dani, este puto mierda se va a rajar un día de estos.
-¡Tú eres un hijo de puta!
-Ya. Y tú lo que tienes que hacer es callarte de una puta vez.
Juan se mordió la lengua. Tenía razón.
-Estoy cagado, es verdad.
-No pasa nada tío, son muchos días, muchas cosas... lo que tendríamos que haber hecho es irnos a la "whiskería", cambiar los aires.
-Sí.
-No me vendría mal a mí tampoco.
Daniel miró la cartera. Tres mil del último día, no los había guardado en casa.
-Bueno, a las putas invito yo.
-Estupendo -Pepe le dio una palmada en la espalda a Juan- Bueno, chaval, ya tenemos plan. ¿La quieres rubia y vieja?
-No, -bromeó- la quiero como tu madre.
Los tres rieron. Hubo un portazo, todos se giraron alarmados.
-Perdón.
Era la tía de la barra, se había equivocado.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Calderilla
Y Charo apura el vaso.
-Hola, guapa.
Ella se gira lentamente, una de esas poses que tanto ha ensayado frente al espejo.
-Hola, corasón.
No ha conseguido perder ese acento de Triana, no ha conseguido rebajar ni un milímetro de nuez en todo este tiempo.
-¿Estás sola?- dice él impaciente.
-Claro que no- sonríe apartando el bolso del taburete- Ya no...
-Bien- dice relajado.
-¿Fumas?- pregunta coqueta.
-No.
Busca en el bolso el mechero. Condones, un móvil y la recaudación de la noche.
-Haces bien- comenta amargamente- Yo quiero dejarlo, ¿sabes?
-Ya.
A él no le importa una mierda, antes había mirado su cartera: dos billetes de diez y uno de cinco. Por lo menos una mamada.
-¿Tienes polla?- se acerca más, intentando ponerse en situación.
-¿Y tú que piensas?-responde Charo a la defensiva.
-Yo nada, no soy escrupuloso.
La mano sobre su muslo, y subiendo.
-Tengo 25.
-Con eso, cariño mío, ni te pestañeo.
-¿Estás segura?- buscó los billete en la cartera.
-A ver, trae. -cogió la cartera- quince, venticinco y... 14 céntimos.
-¿Qué te parece?
-Que estás pelado, prueba con las negras de la esquina.
-Anda, mujer. -le cogió por el brazo- ¿Nada de nada?
Charo rió.
-¿Tú te piensas que soy de la caridad?
-No, eres una puta.
Increíble, sonríe ella.
-Y tú un listo.
-¿Pero a que eres puta?- pregunta obcecado.
Charo suspira. Tampoco era feo.
-Anda, págame esto -al levantarse, bajó la minúscula falta- y espérame fuera.
Mientras él pagaba la copa con cara de triunfo, ella se dirigió al servicio.
Había sido una noche larga, una rayita, un polvo y pa' casa.
lunes, 12 de julio de 2010
gemido,
risa,
grito,
llanto,
y susurro...
Todo trastoca su boca,
sus ojos,
sus cejas
y su nariz.
Se ve tan real....
piel extra suave,
aroma de frutas del bosque.
Y sólo por 300.
Miro sus cables,
su batería casi inagotable,
su pelo inhumanamente sedoso,
su sonrisa vacía.
Y es que es casi perfecta, casi completa.
Buscaré entre la basura,
buscaré algo que haya rozado tu piel.
Mañana cortaré un mechón de tu pelo,
o una uña de tu pie.
domingo, 4 de julio de 2010
Jueves 21
Afila la navaja al compás de una canción infantil.
Alto, complexión delgada, pelo corto.
Lleva un gran delantal de plástico y guantes de látex.
Un tipo corriente: Corriente.
Un tipo corriente: Corriente.
Corriente tararea distraído, inmerso en la familiar tarea de preparar la pequeña fiesta de los jueves.
Ella moquea en la silla, los gemidos son tapados por el ballgag casero.
Una chica normal, seguidora de Gran Hermano, fan de Jaime Cantizano.
Algunos kilos de más, el uniforme del supermercado tiene arrugas: Cordera.
Cordera se ha meado encima, Cordera tiene miedo.
-¿Crees en Dios? -le pregunta sin darse la vuelta.
[Silencio]
-Oh, claro. -sonríe Corriente- llevas eso... bueno, no importa.
Coloca es último cuchillo sobre la mesa. Por fin está todo listo.
De fondo, comienza a escucharse aquella cancioncilla de José Luis Perales.
-Es una gran canción, espero que te guste. -dice señalando la minicadena- Fui al concierto hace 6 años, ¿sabes?.
La silla cruje, Cordera se retuerce de forma frenética.
-Vaya, le daré de nuevo al play. Es una pena, guapa... debería haber bajado la discografía completa. - Se atusa el pelo frente al pequeño espejo- Hay poca gente que sepa apreciar esto, ¿verdad?
Sube el volumen de la música. Corriente no sabe qué escoger. Sus dedos juguetean sobre una decena de instrumentos, saboreando con placer el tacto frío.
-Qué nervios. -sonríe cordialmente- Hace semanas que pienso en ti.
Finalmente se decide por un pequeño soplete y unas pinzas.
Un ruido sordo, ahogado, sale de Cordera.
¿Por qué en ese puñetero instante sólo podía pensar en lo mala que era Saw IV?
Corriente enciende el soplete y regula la llama con destreza.
-Mucho mejor así.- Se mete las pinzas en el bolsillo derecho del pantalón- ¿Te gustaría que te quitase la mordaza?
El pelo olía a quemado, Cordera no podía estar más pegada al respaldo. Una mano masculina acaricia su cara con suavidad.
-Shhh... no seas tímida, vas a estar preciosa...
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