lunes, 23 de mayo de 2011

4.-LECHE CALIENTE


-¿Sí?
-Soy maso.
-¿Quién?
-Maso. -carraspeo- Ayer querías quedar.
-Eh... sí... bueno, ando por Huelva, ¿quieres tomar algo?
-Vale, ¿dónde?
-¿Qué tal la plaza de toros?
-Mmmhh..ok.
-En una hora, frente al café.

Colgó. Me gustaba su voz. Ningún acento marcado, grave, pausada.
Llegué tarde a a cita, un poco antes de las seis, y al entrar en el local distinguí sólo una mesa con un hombre.
Estaba sentado de forma relajada, con las piernas cruzadas echándole un vistazo a el Marca. Unos cuarenta años, complexión delgada, camisa de marca y vaqueros.
Su pelo era negro, no muy corto, nariz algo aguileña y labios finos. La barba de varios días no ocultaba su atractivo, y no había signos de dejadez de su
vestuario, parecía más bien que siguiese la moda.
Casi me daba miedo acercarme, era distinto de lo que esperaba.

-¿No te sientas?- dijo sin despegar la vista del periódico.

Un "Hola" salió de mi boca de forma mecánica, y me senté rápidamente. Él cerró el diario y me miró a los ojos con una sonrisa irónica.

-Hola "Maso".
-Sari-corregí.
-Hola Sara, me llamo Antonio.- tendió su mano, y de pronto sentí que estaba en
una entrevista de trabajo.
-Un placer. Perdona, he llegado un poco tarde.
-No pasa nada, andaba por la zona.
-Bueno, ¿has pedido algo?
-No, te esperaba.
-El autobús no llegaba.
-¿No tienes coche?
-No, no me gusta, trabajo cerca de mi casa y tengo todo relativamente
cerquita, así que nada, a fomentar el transporte público- sonreí nerviosa, sin saber muy bien por qué me justificaba.
-Una chica ecológica, ¿eh?
-Sí bueno, pero ya se sabe: "el verde que se lo coman las vacas, que ya las vacas me las como yo"-reí.

El camarero apareció de la nada.

-Yo un café solo, y ella...
-Leche.
-¿Leche?¿leche sólo?- me miró extrañado el camarero.
-Sí, sólo leche, calentita por favor.- sonreí acostumbrada.
-Muy bien- dijo el tipo, y se marchó con la misma cara que si le hubiese
pedido gambas para mojar en el café. Antonio me miraba divertido.
-¿A tu edad?
-¿Qué más da la edad? No me gusta el café y punto.-le respondí con mala cara,
y él soltó una carcajada divertido.

Al menos ahora estaba menos nerviosa, lo suficiente para soltarle algo así.

-Muy bien, dime, Sara, ¿por qué has venido?
-No lo sé, ni siquiera pensaba venir.
-Bueno, como ves, no soy un tipo peligroso- dijo suavemente.
-Yo que sé, no te conozco.
-Bravo: mujer precavida vale por dos.
-Eso dicen.
-Hace poco que te leo en la página, no llevas mucho, ¿no?
-Pues no, la verdad es que no, apenas unas semanas.
-Pero has entrado de lleno, escribes mucho.
-Me entretiene.- solté a la defensiva- Al fin y al cabo, es mejor que quemarme las neuronas con la TV.
-No suelo ver mucho la televisión, no tengo tiempo.
-Pero tampoco participas en los hilos.
-No me gusta entrar al trapo. Cuando llevas tanto tiempo como yo, ves que
todas las preguntas se repiten, que sólo hay batallas personales, y me cansa.

Encendí un cigarro, y me fijé en el anillo que llevaba.

-¿Casado?
-¿Importa?-miraba mi cigarro.
-Realmente, no.- me sentí incómoda, di otra calada mirando hacia la calle.
-¿A qué te dedicas?
-Trabajo en la universidad como adjunta, en el departamento de Paleontología.
-Vaya, qué divertido, dinosaurios.- despegó su mirada de la mía para dedicarle una gran sonrisa al camarero, que depositaba con cuidado el pedido sobre mesa
-Gracias.
-En realidad estoy más centrados en otro tipo de fauna mucho menos interesante: "conchitas"... ¿y tú?
-Arreglo cosas.

Menuda vaguedad.

-Aha. ¿De qué quieres hablar?¿de lo divino o lo humano?
-¿Por qué elegir?
-Pues sí, ¿Crees en Dios?

Y ahí tuvo comienzo una larga charla sobre una y mil cosas: religión, política, efecto invernadero, gastronomía... el tiempo pasaba volando. Las seis de la
tarde dieron paso a las siete, a las ocho, a las nueve, a siete cigarros y cuatro
cafés. Me parecía increíble que aquel mismo hombre, atractivo e inteligente, me
hubiese "entrado" de la forma más vulgar posible en un chat. Reí una broma y me armé
de valor:

-¿Y tú por qué has quedado?
-Quiero follarte -me dijo con seriedad.
-Ja ,ja, ja... vaya, qué directo- El tan sólo sonrió. Yo apagué el pitillo como si
estuviera asesinando el cenicero. Estaba muy, muy nerviosa.
-Me tengo que ir.
-Si quieres, te llevo.
-Eh… no, no hace falta.-de pronto pensé en todo aquello que me decía mamá de no hablar con desconocidos.
-Como quieras.
Se levantó con cuidado y fue a pagar. Yo, con un suspiro, aliviada por el pequeño paréntesis, recogí mi bolso y fui al servicio. Mi cara estaba colorada, y no sé por qué, al lavarme las manos tuve un impulso y entré de nuevo en el cubículo a quitarme la ropa interior. El aire era frío y al rozar mi brazo la puerta, los pezones se pusieron durísimos. Metí a toda prisa las prendas en el bolso y me vestí.
Dudé si volver a ponérmelas al ver mi reflejo en el lavabo. Se notaba claramente que no llevaba nada.
Al carajo.
Antonio esperaba en la puerta y cogiéndome del hombro, salió del sitio.

-Tengo el coche justo ahí atrás, ¿seguro que no quieres que te acerque?
-Mmmmh... me da cosa.
-No seas tonta, no como.
-No es eso...
-Ya.- rió levantando la ceja.



-Vale. Déjame a la mitad de la Avenida Andalucía, ¿sabes dónde queda?
-Claro.

Hicimos el viaje en silencio. El coche olía bien, y yo miraba por la
ventanilla intentando no prestarle mucha atención.

-Por aquí es, ¿no?
-Eh, sí… vivo en una de esas calles de atrás.
-Vale, te acerco.

¿Por qué diablos le había dicho eso?

Mi calle no tenía salida, ya era de noche y se veía francamente solitaria, aún a pesar de estar justo al lado de una de las calles más transitadas de la ciudad.
Paró el coche y abrió su puerta, yo hice lo mismo, pensando en cómo despedirme... realmente no sabía si la cosa había ido bien o mal.

Tal vez piensa que soy una estrecha.

-Bueno Antonio,-dije con mi voz más amable y una sonrisa de oreja a oreja-me alegro mucho de conocerte, ha sido un placer.

El no respondió. Se acercó lentamente a mí, serio, mirándome a los ojos. Una mano tocó suavemente mi mejilla, pasando muy despacio hasta la nuca.

-Ven- dijo con calma, yo no pude desobedecer.

Mi cara está a medio centímetro de la suya. Lo siento cerca, muy cerca, tanto
que el estómago me da mordiscos, tanto que ni siquiera atino a respirar. Me huele.
Pasa su nariz por mi cuello, mis orejas, mi frente, mis labios. Y susurra:

-Hueles mal, cariño. No me gusta el tabaco.

Desvío la vista... me doy cuenta de que estoy temblando. Con un dedo recorre mis labios, los dibuja con suavidad. Yo, instintivamente los humedezco con la lengua y
sin pretenderlo, me sorprendo lamiéndolo con avidez, como si fuese su polla.
El dedo baja lentamente por mi cuello mojado de mi propia saliva, trago con
dificultad. Recorre en línea recta mi chaleco, y mete la mano dentro de él, cogiendo
mi pecho con tranquilidad. Su pulgar roza el pezón erecto y jugueteando con él, sonríe.

-¿Y esto?¿para mí?

No consigo articular palabra.

-¿Qué más hay para mí, Sara?
-No sé...
-¿No sé?-dice imitando mi voz-¿Seguro?

Otra vez sus dedos vuelven a bajar, y yo arqueo la espalda, me muevo
nerviosa. Respiro acelerada, casi estoy hiperventilando... su mano fría, firme, abarca mi sexo con la palma. Soy un cable lleno de electricidad, tensada y a la espera del más mínimo movimiento para saltar. Me aprieta mientras busca, mientras exige que le mire.
Sobre los vaqueros un dedo recorre mi raja, la tela está caliente, húmeda. Apoyando su frente en la mía, desabrocha el pantalón y mete la mano dentro. Busca sin titubear, empapándose de mí, y siento cómo uno de sus dedos entra lentamente, mientras yo me tenso.

-Shhhhhhh...tranquila.

¿Tranquila?¿Tranquila? Jamás había sentido algo así.
Suspiré.

-Vale.

Sin apartar los ojos ni un momento de los míos, empieza a masturbarme.
Dentro, fuera, dentro, fuera, rozando con el pulgar mi clítoris en una cadencia
perfecta. Yo con cada intrusión gimo más fuerte, mojándole aún más la mano.
Estoy sufriendo: estamos en medio de la calle y apenas acaba de oscurecer.
Todavía hay gente que tiene que llegar a casa. Mis vecinos con los niños, cualquiera buscando aparcamiento, pero no puedo, no me dejas sitio para pensar.
Vibro, gimo, te miro, me retuerzo. Estoy a punto de correrme, te agarro el brazo con fuerza, quiero que pares, quiero escapar...pero sigues.

-Ant..tonio, antonio, antonio, antonio...

No sé por qué, tu nombre, casi como una oración, sale de mi boca. Continúas
dentro de mí, sintiendo mis espasmos, aguantándome contra el coche para que no me caiga. No dices nada, tu cara no dice nada, o tal vez sólo sea que esté oscuro.

-No cr...-me callé con un sordo gemido de protesta cuando al sacar tus dedos, me hiciste lamerlos.
-Adiós, Sara.

3.-SOPA


-Sari, cariño, dame el plato.-dijo distraída.

Alicia torció el gesto al ver la mesa vacía, y giró la cabeza:

-¡¡AISHA!!¡¡la mesa, no te lo digo más!!
-No me eches mucho, tía...
-Come, coño, que estás en mi casa.

Apenas había hablado desde que entré en su casa, le daba vueltas a la cita de aquella tarde. Tal vez me estaba precipitando, ese tipo era un extraño cualquiera, incluso podría ser un asesino en serie.

-¿Está todo bien?

Alicia llevaba traje azul y unos altísimos tacones rojos. Totalmente maquillada y arreglada, hacía despliego de una pulcritud que contrastaba bastante con el desorden de la cocina. El cazo se quedó a medio camino entre la olla y mi plato al oír la respuesta.

-No.
-¿No?
-No, ayer fui al médico.
-¿Y?- volvió a girar la cabeza con cara de muy mala leche-¡Aisha!

Evité mirarle a los ojos.

-Tengo cáncer, Alicia.
-¿Qué?
-Cáncer.-La sopa cubrió lentamente al plato-Y chungo, me voy a morir.
-Anda ya...-dijo con sonrisilla forzada.

Pobre. Supongo que querría escuchar que era una broma pesada. Y yo tengo miedo, estoy aterrada, pero también sé que no puedo hacer mucho. También sé que estoy a punto de venirme abajo, necesito contárselo a alguien... y ella era la candidata
perfecta: "oír, pero no escuchar" nos decían en el cole. Sin decir nada, le miré a
los ojos. Ella cerró de golpe la boca.

-¿Y Pablo?
-Pablo no sabe nada, no quiero que sepa nada. Me quedan unos meses.
-¿Estás segura?¿y radioterapia, medicina alternativa? no sé... cualquier cosa. El padre de Raquel tuvo un linfoma hace unos años y está hecho un chaval.

“Hecho un chaval” significa tener un bonus de marcapasos y botella de oxígeno.

-No. Está avanzado, cualquier terapia agresiva sólo hará que pase lo que me queda calva o hecha una mierda en el hospital.
-¿Y qué vas a hacer?
-He dejado el trabajo, tengo algo ahorrado.
-¿Qué?
-Tía, me voy a morir, qué coño importa.
-¿Y si te equivocas?
-No. ¿Ves esta fresa? Pues tengo una así de grande y hermosa en la cabeza.

No supo qué decir.
Cogí mi plato y me acerqué a la mesa mientras Aisha ponía la mesa.
La conversación quedó suspendida mientras almorzábamos.
Sopa, pescado al horno y pan.
La niña no quería comer, y Alicia le pegó varios capones mientras le daba la papilla al pequeño, sentado en una sillita.
Niños."La alegría de la vida", dicen.
Menuda llantera. Qué dos tortas le hacen falta.
Me alegro de no haber tenido hijos.
Al terminar, me levanté para recoger la mesa y Aisha aprovechó para escabullirse a
ver los dibujos. Limpiamos la cocina: platos, vasos, mesa, suelo... todo en silencio, yo tampoco sabía de qué hablar. Alicia a ratos levantaba la cabeza para hablar, pero la volvía a bajar en silencio.

-Me he metido en una página de contactos.
-¿Internet?
-Sí, quiero conocer a gente.
-¿Y Pablo?

Reí entre dientes.

-Cariño, no quiero morirme con telarañas.
-Zorra.
-Ya, pero no soy la única zorra infiel del mundo.- sostuve en alto un pepino y le hice un guiño- ¿Por qué no te unes al club?
-No me jodas,que no está el horno para bollos.- encendió un cigarro seria- El martes Roberto llegó con la espalda llena de arañazos.
-Uh... estamos "fiera", ¿eh?
-Hace meses que no me toca.
-Vaya.-al ver que aguantaba las lágrimas, me acerqué a tocarle el brazo- Coño con Roberto, ¿y qué le has dicho?
-Peleamos, dice que se lo hizo en el gimnasio -ríe- me toma por gilipoyas, nena, pero yo sé que es la puta de la secretaria.
-¿Y qué piensas hacer?
-Lo dejo. No hemos hablado de dinero, ni de los niños. -controló que seguían hipnotizados con el televisor- Pero Sari... le voy a sacar hasta los ojos.
-Bueno, si estás segura, hazlo.
-No voy a pasar mi vida limpiándole los calzones como una cabrona con cuernos. Y por mis cojones, que de mí se acuerda pa' to' su vida.

Pobre Roberto, la cara de Alicia me acojonó hasta a mí. Intenté cambiar de
tema, le pregunté por sus clases de pintura, y poco a poco se le borró la cara de asesino sanguinario.
Seguimos hablando de nuestras vidas. Mi "bombazo" parecía haber creado la necesidad de recordar cómo nos conocimos, de ver cómo había pasado el tiempo: yo trabajando por fin de lo mío, ella con un hogar y tetas nuevas.

No sabía cómo explicarle, cómo contarle lo que sentía.
Les iba a echar de menos.

A ella.
A mi padre.
A mi gato.

Cada vez me cuesta más centrarme en conversaciones superficiales, tal vez sea porque voy cuenta atrás. Tic,tac,tic,tac... el tiempo se acaba, Sari, ¿qué haces hablando de ropa?¿sabes ya qué ropa llevarás en tu funeral? Tengo miedo, mucho miedo: era tan joven, dirán. ¿Qué he hecho mal?¿Tal vez el tabaco?¿Ser atea y comunista?
Sólo pienso en cuerdas, en extraños aparatos y cuchillas. Aquel oscuro mundo
del sadomaso me estaba sorbiendo los sesos poco a poco. Me siento como una cáscara
vacía, me siento tan incompleta.
Frases como "camina a mi lado" o "sé lo que quieres" rondaban mi mente
continuamente. Tipos que parecían saberlo todo,que parecían estar por encima de todo esto.
Casi rozaban lo espiritual,casi no parecía haber una componente sexual.
No es sexo vacío, no son cuerdas o látex lo que busco. No busco respuestas, no busco amor ni dolor.
Pero algo, algo debe haber ahí que me llene.


Flotar.
Flotar ajena a todo y todos, buscar por mí misma una felicidad que he sido incapaz de encontrar. Me pregunto qué se me escapa,qué pieza me falta. Dicen que un "Amo" guía, que un "Amo" te enseña a "cruzar fronteras"... que te cuida.
¿Y si fuera eso lo que necesito?

-He conocido a alguien.
-¿Un tío?
-Sí.
-¿Cómo es?
-No lo sé, es del chat, un "Amo".
-¿Qué?¿Pero estás tonta?
-Ali, ¿qué es lo peor que me puede pasar?¿que me mate más aún?
-No es eso niña, pero es que no sabes nada, puede ser un loco.
-También puede serlo alguien que conozca en un bar.
-Ya... pero...
-Voy a quedar hoy con él.
-Ten cuidado.
-Lo sé.-me levanté con pereza de la silla- Ya me voy, cariño. Dale un besito a Roberto. O un par de hostias.

Rió y me abrazó con fuerza, y mientras me acompañaba a la puerta no cesó de repetir que tuviese cuidado, que mirara lo de la quimioterapia, que le llamase por la noche y no sé qué más.
Cerré los ojos al pulsar el botón del ascensor. Ruido de engranajes. Pequeña sacudida al llegar, suspiro al salir del cubículo.

Veo por el portón a una mujer que tira de un niño de unos 4 años(supongo que el hijo), que berrea sin parar cuando le coge por el brazo.

Estoy loca. Debe de ser un cerdo.

El espejo que hay frente a mí me dice cómo soy.
Qué cansada parezco en el cristal. Bajita, piel blanca y pelo castaño.
Últimamente he bajado peso, supongo que tanto cagar y vomitar es lo que tiene. Y no me quejo. Tras años de dieta, por fin me parezco a una de esas escuálidas modelos. Ahora me acerco mucho más a uno de esos inalcanzables cánones de belleza, y me reconozco una cara bonita: ahora más perfilada, pero dulce, de ojos grandes y labios carnosos.

"La mirada es el reflejo del alma" dice el refrán, y desde que sé todo esto busco cada día en el espejo la respuesta. Hay ojeras (cansancio), hay lágrimas (tristeza). Pero también Hay dos cejas que intentan unirse: queda curiosidad, casi candor aún a pesar de mis 31 años. Hay mucho, tanto por saber, tanto que dejé por estudiar... por vivir. Como si esto fuese eterno.

Llevo un chaleco rojo y unos vaqueros.
"Quizás vaya demasiado simple", pienso mordiéndome el labio.
Qué más da.

2.-CIBERSEX


Thursday 2.43 am:
/WELCOME MASO/
[GASTEROPUDUS]QUIERO FOLLAR

[MASO]bueno...¿encantada de conocerte, gasteropudus?

[GASTEROPUDUS]TE GUSTA COMER POLLAS

[MASO]uh, una barbaridad...

[GASTEROPUDUS]QUEDEMOS

[MASO]estas colgago tio

[GASTEROPUDUS]QUEDEMOS

[MASO]NO

[GASTEROPUDUS]QUEDA CONMIGO

[MASO]tu que fumas?

[GASTEROPUDUS]SE QUE QUIERES

[MASO]claro,un monton

[GASTEROPUDUS]VOY A DONDE ESTES

[MASO]paso

[GASTEROPUDUS]687464006

[MASO]vete a la mierda

[GASTEROPUDUS]MAÑANA

[MASO]NO TE ENTERAS?

[GASTEROPUDUS]LLAMAME A LAS 6

[MASO]dejame en paz

[GASTEROPUDUS]A LAS 6

[MASO]...

Fail/.../:user offline

Apago el pitillo mirando la ventana del chat.Tras ésta, un pequeño trozo de fotografía.

Últimamente busco y veo pornografía a diario. Sólo carne sin forma definida. Sólo sexo vacío. Tanto gemido, tanta acrobacia. Un tipo se pajea sobre una cabeza de carnero, una niña come pollas a pares. La felicidad del éxtasis, el reclamo de lo bizarro.

Esta extraña necesidad hace que me sienta como a los catorce, cuando buscaba a hurtadillas películas gore en el videoclub. Parece que voy a contra reloj, y tengo hambre, un hambre que pienso saciar a toda costa.

¿Qué se ha creído el tío este?¿se quiere quedar conmigo?

La conversación seguía abierta.
Seguro que es un pajillero más, nadie normal hace eso.
Enciendo otro cigarro.

El silencio de la habitación subraya el sordo zumbido eléctrico de los aparatos.
Una carta permanece sobre la mesa del salón, abierta y sonriente. Casi no creo lo que veo.

¿Cómo ha pasado? Sólo tengo treinta y uno. Incluso Jesucristo tuvo más margen. Pero el médico fue claro, el cáncer estaba demasiado extendido.

Mañana salgo de trabajar a las dos y después como con Alicia.
Y a las seis...
[...]
Mierda.Sé que voy a ir.

El médico repasaba el análisis y subrayaba algunos datos.

-¿Sangrado en las heces, vómitos?
-Claro, ¿Por qué cree que he venido?
-Le voy a recetar estos calmantes y el protector de estómago, por ahora la dosis debe ser suficiente. Aunque sólo es un remedio paliativo -sus ojos se disculpan- Aquí tiene mi número en la clínica, por si surgiese algún imprevisto.
-¿Como morirme?

Parecía realmente incómodo por el chiste, mi calma le llamado la atención. Un "estado de shock" de manual.

-Lo siento, -ignora mi sarcasmo- si se lo piensa mejor, si cambia de idea no dude en llamar. Le atenderán estupendamente y harán que...el proceso sea más sencillo.
-Gracias- me levanté y estreché su mano.

Frunció las cejas, volviendo a colocar una línea imaginaria.

-Le espero el Martes.

1.- AZAR


Nº6486938
¡¡¡Ding,ding,ding!!!

Me encantaría empezar desde cero con este dinero.
Coño,son cien mil: un piso mediocre, un coche mediocre, un viajito corrientucho y... y cuenta a cero.

¿Y si comprase una de esas pequeñas islas de anuncian por internet?
¿Y si entregase todo el dinero a una ONG?
¿Y si le diese una alegría a un cura,o comprase un nuevo colon?

Suspiro.

Lo cierto es que estoy cansada. No quiero una nueva vida regalada ni fácil, ya no se pueden sacar milagros de la chistera.

¿Se lo digo a alguien?

No.
No quiero ver alegría fingida en la cara de mis conocidos, que esperen que les invite a cañas, no quiero los "¿Has pensado en...?".

Cuánta indolencia.Y si me cortan,¿ya tampoco sangro?.

Quito el sorteo del teletexto y abro una cerveza:
"El 15-M sólo fue una estrategia de IU, pero lo siento por los rojos,les ha salido el tiro por la culata: España no es tonta, -golpe en la mesa- España sabe lo que quiere.Y es una vergüenza que..."

Cambio el canal. Una chica habla sobre la nueva moda en la puerta del instituto: un politono usado por el jefe de estado, una cagada protocolaria hecha bandera del pueblo.

"Ya estaba de moda, pero ha vuelto a pegar fuerte.Además,-sonríe apretando la carpeta,mientras en el fondo cuatro críos hacen cortes de manga- Los bebés son una pasada, y ahora todos lo tienen: en el trabajo de mi madre, en casa, en el insti...hasta mi yaya me pidió que se lo pusiese."

Tengo que reírme. Somos tan vacíos, estamos tan perdidos.
Pero ya no vale echarme las manos a la cabeza, ya no es momento de levantar el puño y hacerme la revolucionaria en la cafetería de la facultad: esta es nuestra realidad, Sari, es la teta de la que mamamos y el pan que comemos.
¿"A Dios, gracias"?.

Necesito aire, necesito estar sola.
Tal vez lo  mejor sea cambiar de ciudad, ir a diñarla a otro sitio. Los del trabajo ya se huelen algo con lo de la excedencia, y con Pablo ya no hay nada más que hablar.

Mañana llamaré a la tipa de Madrid. Va a flipar cuando le suelte el alquiler de un año en metálico.

¿Qué pensará, traficante o puta?.

Además, él vive allí. Sonrío y me peino con los dedos. Seguro que le hará feliz tenerme disponible cerca, y yo quiero verle más a menudo.

Toco mi cuello.
Ya no está el cascabel, pero lo hago sonar imaginariamente. Otra sonrisa.
Soy suya.
Suya de verdad... y es para siempre, Sari, hasta que todo se haga mierda.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Un buen día


Y durante toda la noche bailé con ella.
Todo perfecto: la luz de las velas, una manta junto al fuego, un poco de conserva de judías.

-¿Cómo he podido encontrarte? -me acariciabas la frente.
-No lo sé... -suspiro- supongo que algo bueno tenía que salir de todo esto.
-Tengo miedo.

Ella, desnuda y acurrucada junto a mí, no podía dejar de temblar.
Un ruido tras la pared, un golpe seco y algo parecido a un quejido.

-Ya están aquí -sollozó.
-Tranquila -le abracé- no saben cómo entrar.
-Pero...
-Shh... Sara... esta noche es para los dos.

Y qué puñeteramente difícil era parecer convincente. Sabía que esta noche había muchos. El ruido, el olor de la comida y el calor del fuego les había atraído de forma irremediable.
Pero qué coño.

-Sí.- sonrió mi chica- Sólo para los dos.

Hacía dos meses, dos terribles meses que todo había empezado. El caos, el miedo, la falta de escapatoria. Nadie creía en zombies, pero... Dios mío, no sé qué otra cosa pueden ser.

Familia, amigos, vecinos, bomberos e incluso jugadores de la liga regional: la fiebre les afectaba por igual, cayendo uno detrás de otro. Tan sólo unos pocos elegidos, unos pocos desgraciados, habían logrado sobrevivir entre la escoria de la periferia.

Llegué a esta casa hace tres semanas huyendo de dos perros hambrientos, y así ella desperdició cuatro de sus últimas seis balas.

Primero el silencio. Después las palabras. Poco a poco fuimos acercándonos, uniéndonos en este mar de desgracias y cómo no, nos refugiamos en el sexo.
Y qué sexo. Nos amamos, nos devoramos casi literalmente como sólo dos desconocidos pueden hacerlo. Mi mujer diría que es una fulana vieja. Incluso puede que tenga razón. Pero estoy solo, y ahora sólo queda  ella.

Más golpes. Serían unos diez u once. La tablas no aguantarían mucho más.

-Vamos a hacerlo -apremié.
-¿Ya? -dijo sobresaltada, casi buscando excusas- ¿No vamos a comer?
-No hay tiempo -sonreí sin convicción.

¿Por qué miraba a su alrededor?

-¿Te has echado atrás?
-No, Antonio. -retorcía sus manos, ¿me tenía miedo?
-Está bien, haz lo que quieras.

Tal vez no sea tan buena idea, tal vez podríamos intentar huir. Seguro que no somos los únicos.
Pero y luego... ¿qué?

Cogí el revólver y lo metí en mi boca.

"Quédate con lo que hay, Toño, no ha sido un mal día."

borrado en 3,2,1...


Tengo que reconocerlo.
Tengo que ser justa.


Estoy loca, loquísima a veces.
Porque a veces digo o doy mucho más de lo que debo.
Porque la mayoría del tiempo peco de lo contrario.
Porque prefiero fingir ser subnormal.



Piensa, piensa, piensa.
Lee, lee, lee.


Buscar verdades, toquetear los engranajes...
Cielo, pero si aún no me aclaro ni con mi abre-fácil.
Porque el listón está siempre demasiado alto.
Porque no predico con el ejemplo (compendio de contradicciones, decías).



"Mujer tenía que ser": emotiva, taimada y caprichosa.
Bellas y absurdas, pero... ¡ah!, qué alegría si te tocan.


Ven a mí si eres masoquista, ven a mí si no crees en Dios.
Será genial, ¡ven!.
Te alimentaré, te daré cobijo y amaré.
Un lacito precioso ataré en tu dedo(mala cosa si crees poder romperlo).


Bien puesto en tu repisa,
de vez en cuando quito en polvo.


Porque me estreso, camino frenética y mastico paranoias.
Respuesta fácil, y todos a reír (guiño, guiño).
Y después vienen los lamentos, tema por excelencia en blogs .
Porque, en el fondo, estoy tan tocada del ala como tú.

lunes, 16 de mayo de 2011

Moderna


-¿Qué te vas a poner esta noche, Marta?
-Deberías pensar menos en ropa. -dijo con aire de superioridad.

Marta llevaba dos semanas buscando un trapo cool y alternativo en tiendas on-line, pero no había nada a su altura. Al final creó un diseño totalmente rompedor, algo que les dejaría con la boca abierta. Aunque la materia prima (las antiguas cortinas del salón y anillas de pepsi) no terminaba de convencerle.

"Tal vez, si..."

No. Descartado, de 10 kilos de filetes de ternera se salen del presupuesto. Los folletos del telepizza servirán.

-Tienes razón, -reconoce sonrojada su amiga- lo realmente importante es que la exposición vaya bien, y estoy segura de que lo hará.

Ella enciende el cigarro con un gesto despreocupado, muy de artista.

-Eso me da igual, Malena: aquí lo único realmente importante es mi obra, mi trabajo. Me pongo enferma pensando en que "los otros" pondrán las manos sobre el Arte. Por que esto es ARTE, Malena, ARTE DE VERDAD. No necesito que mercadeen con él, el único aplauso que deseo es el los grandes... y ellos me observan desde el divino celeste.

Siempre Utiliza una cadencia especial para esas dos últimas palabras. Su discurso era mucho más elaborado, claro, pero Malena no sabía nada sobre pintores  muertos ni literatura "gafapasta".
Más le valía que comprasen sus cosas, debía cuatro meses de alquiler. Estaba harta, hartita de comer pan del Mercadona y agua del grifo.

-Sí. -respondió confundida.
-En fin, pero que sabrás tú, pequeña Malena. -mirada de arriba a abajo- Te envidio,¿sabes?
-¿A mí?
-Sí, por supuesto. -sonrió de forma cansada- Todos esperan algo de Marta Casablancas, son como esos pequeños bichitos... succionándolo todo.
-¿Parásitos?
-Por supuesto, parásitos.
-Rosa y Julia vendrán esta tarde, van a morirse de envidia.
-¿La gorda y la "patas"? Sí, lo sé. Aunque son un par de cuadriculadas, seguramente no entienden nada.
-Seguro.
-Por fin todo listo. Voy a por tequila, esto hay que celebrarlo.

Suena un móvil y tras una breve conversación, un grito desgarrador atraviesa el pasillo.

-¿Qué pasa, Marta?
-No lo entiendo, ¡no lo entiendo! -rompe a llorar.
-¿Qué?¿qué?¿son tus padres?
-No, mucho peor: la galería ha anulado mi exposición. -le mira sorbiéndose los mocos- ¿Qué voy a hacer ahora?

Eran amigas desde hacía años. Malena había vivido todas sus etapas: punk, nerd, hippie y quién sabe qué, hasta que al final se decidió a ser moderna, a ser una artista.

Sabía que ya no tenía un duro. Y quería ayudarle, era una obligación moral, pero es que... madre de Dios. Frunció el ceño al contemplar el maniquí con cabeza de toro.

Tal vez, si conseguía desmontarlo, podría endosárselo a su tío Anselmo para el bar.

-Tranquila, cariño. Se nos ocurrirá algo.